El suroeste de Gran Canaria se caracteriza por un paisaje aparentemente árido, donde a simple vista parece que la vida vegetal es escasa. Sin embargo, estas montañas albergan una flora extraordinaria que lleva millones de años adaptándose a condiciones extremas de sequía, insolación y suelos pobres.
Durante la excursión se descubren plantas suculentas y especies adaptadas a este microclima singular. Entre ellas destaca el cardón canario (Euphorbia canariensis), una euphorbia cactiforme de gran belleza y símbolo vegetal de la isla de Gran Canaria.
La visita permite comprender las estrategias de supervivencia de estas plantas y apreciar la riqueza biológica de un entorno que a menudo pasa desapercibido. Se recomienda realizar esta excursión en invierno o primavera, cuando las condiciones climáticas son más favorables.